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El día en el que el Sr Patiño murió un trueno, un signo de estafa y de locura dio el sino del último ser que pudo ser. La crianza nos predijo una libertad compleja y acomplejada, somos los nietos de los que murieron como brujos. Ese día murió la absoluta sensatez, el pensar del individuo, el anarquismo vivido en esta triste sociedad que no aguarda historias verdaderas. El día en el que el Sr Patiño murió dicen que hubo llantos y que los zócalos temblaron. Las viejas chismosas dijeron que murió de desfachatez, de ansia corrosiva que le atacó el hígado. Lo llamaron cirrosis, lo llamaron sífilis, lo llamaron locuaz locura, esperanza en espera real. Sufrió víctima del cientificismo, del determinismo genético y acá estoy yo su triste y vana caricatura. El día en que el Sr Patiño murió no hubo lamentos monetarios, ni pérdidas. Hubo lágrimas, no porque se haya ido si no porque moría la espera. A hoy somos una estirpe destinada al desengaño y al incierto tiempo. Lo único cer...