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En todo crepúsculo habita el resplandor del pasado. Sólo pude ser yo, sólo puedo ser yo, y no se quién seré. Una vez, luego de la penumbra, regresé a idear la inmutabilidad del cambio y en mi caso creí en dos posibilidades: un nuevo territorio y el paso de la luz a la oscuridad. Si fuera posible detener la noche estaría admirando mi tristeza de este lado, el de la soledad. He vivido muchos lugares y en ellos no es posible estar impávido. Mujer… mujer… mujer. 



 

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