Hojas sueltas
1 día de rutina Se despierta en la madrugada, algunas veces unos minutos antes que suene la alarma del despertador. No tiene claridad en lo que piensa, aunque a menudo tiene a alguna mujer tilingueando en la cabeza. Tampoco sabe lo que siente, puede ser amor u odio, ilusión o desengaño, aflicción o afecto. Es la afección del alma a causa del deseo de ser amado lo que en él permanece. Se pone en pie y, aun cuando ha tenido el firme propósito de encomendar a Dios un nuevo día o hacer un acto simbólico de admisión de su condición, sale de la habitación disparado agradeciendo por haber dormido y por haber soñado, y comienza el día en una inercia tal que le recuerda que es energía viva, fuerte, potente. Reconoce su poder, pero sabe que este solo le basta para saberse vivo. En la cocina prepara un café y lo endulza con agua de panela, asa una arepa y prepara un guiso de huevo o de chorizo. Fuma y ve las actualizaciones de las redes sociales. Quizá su propósito sea precisar el recuerdo de...