Los amos de la sal
I
Y me dijo
que ser feliz es:
Dar fruto
Ser semilla
Ser una hoja al viento
Encontrar fecundo el tiempo
Florecer
Parece que para ella
La felicidad
Es la calma
sabia de una planta
— ♦ —
Necio aquel que se siente libre
Cuando quien
quebrantó las cadenas
Fue el amo
Libre es el
esclavo que lucha
Aunque
pierda la conquista
Pues la
libertad ni tiene fin
Ni es
profecía
*┐▄┌*
Demasiadas
enemigas para este puñado de pelos y de huesos
Ni del
revolcón me dejaré arrastrar
Ni mi
destino está signado
Porque yo
nací salvaje
No tengo
señor
Porque ni
duelo ni suplico por castigo
No conozco
la mentira
Y se huir del
bozal y la correa
IV
Me repugna
la ansiedad por el dominio de la tierra
Tanto como a
quienes se escudan en los niños
Por más que
miro
No hay encima,
no hay debajo, no hay al lado
Solo afuera
Si en realidad
eres tan justo ¿por qué este juicio?
No te
otorgues el derecho de brindarme la alegría o la tribulación
No creas que
tu sonrisa sea lumbre de mi sombra
Dime algo si
es que intuyes que mis ansias son por una muerte sin espera
— ♦ —
Hecho soy de
barro
Mis besos
húmedos
Tus labios
rojos
Mi refugio
Tu mi roca
Mi penumbra
Tu candil
Mi plata
Tu tesoro
Mis ojos son
dos bóvedas donde cabe el mundo
Tu mi mundo,
tu mi cielo
Mi caída
Yo tu vuelo
— ♦ —
Agua en el cielo
Y en la
tierra ríos deliciosos
El sol
dibuja el arco de la bóveda celeste
Da luz a tus
ojos avellana
Yo ardí en
la pira del dolor
Caminé en
los valles más oscuros
Dormí
colgado de un almendro
Busqué
sosiego en tu amor imposible
Y ¿qué
hallé?
Una puerta
misteriosa
Iba y venía,
iba y venía
En el filo
de una roca me senté
Y me despojé
de la culpa y la vergüenza
Fijé mis
ojos en un sol negro
Y allí se
clavó en mi pecho la raíz de un profundo abismo
VIII
Llegué a
creer que la burla era un gesto de amor
Que el
llanto era alegría
Mis lágrimas
eran densas y blancas por el polvo
Me refugié
en las rocas
Fui acechado
por la loba de su desprecio
Y cada pregunta
que me hizo relativizó mi sentir
Me llevó a
dudar de mi amor y mi ternura
Qué estúpida
locura creer que eran despreciables
No
compartimos ni la misma luna, ni las mismas estrellas
Solo la
providencia me permitió huir de ella para siempre.
— ♦ —
Flor
marchita
Hojarasca
seca
Yesca del
potrero
Haz de mi
paso un crepitar
Bruja de los
gatos
Descarga de
mí la culpa y la vergüenza
Que mi
enemiga me enjalmó
A sus
palabras cantando clamo la sordera
Con la
mirada gacha finjo que soy mudo
Mi aliento
huele a flores de plantas carroñeras
Mi dedo
señalará la punta de mi lengua y negará
Nada sabe,
nada siente,
Caminaré desnudo
en el hielo
Y locuaz
diré
Que nunca la
he amado.
★ A Simón, mi amigo
Borra de la
tierra mi recuerdo
Derrite mi
carne
Pulveriza
mis huesos
Busca la
ventisca para mis cenizas
Enséñame a
soportar con humildad todo dolor y toda angustia
No olvides
que me he fundido en el amor
Y hecho
polvo volaré hasta las estrellas
Sabrás de mí
en un nanosegundo, en donde seré tu eterno destello.
— ♦ —
A mi amante de los lugares comunes
Te amo con
ternura y con deseo
Confío que
en lo hondo de mi alma
No buscaré
ni tu mal ni tu perjuicio
Te esperé en
silencio cinco años con paciencia
Con el
corazón flechado latí todo
Muy deprisa
y me desangro
Ven
Cuídame,
cuídame, cuídame
No me dejes,
no me dejes, no me dejes
Ámame,
ámame, que a tu amor me agarro.
— ♦ —
Podré
desandar mis pasos
Pero no
responderé
¿Cómo fui a
dar a este río?
Desde el
puente movedizo vi los remolinos
Sobre la
corriente de agua ocre
Derramé una
lágrima
Y alimenté a
una sabaleta
Rio volcán
De
vergüenzas y duelos irresueltos
Entre estruendos
enfrentas la roca y el torrente
Acallas mis
lamentos
De un
barranco emerge un cangrejo
Allá lejos
veo el fondo
De un pozo y
una draga
Y la cascada
al fin
¿Fue Dios el
que me trajo?
Digo sí como
la espuma
Canto sí
como el Martín
Libo de mi
fe mientras perezco.
El despertar
Cuando niño
oí
La historia
de la lucha entre la anaconda y el jaguar
El
surgimiento del huesito de la alegría
El bullir
del agua de panela
El batido de
una cola canina
El jadeo de
los amantes
Y su voz
Despierta,
despierta
En el
horizonte la cordillera
Y un sol
naranja entre la bruma gris
Los pájaros
cantan a la vida
Despierta,
despierta
El sueño de
la fuga ya pasó.
🌊🌊🌊
Deseo tu
belleza y tu rugir de espanto
Derivar en
la cresta de tus olas
Volcar en la
arena y en la roca
Sumergir en
los túneles marinos
Descubrir inhóspitos mundos de pequeñas alimañas
Llegar a ti
como río cenagoso
Ser el canto
burbujeante del disturbio de tus aguas
Poema de tu
sal y tus espumas
Olor de
brisa yodada
Cicatriz de
mis heridas
Mi verdad en
tu corriente
Mi desahogo en tu bravura.
— ♦ —
A golpe de llamador recordaré
Que soy
herrumbre y barro
Fui un necio
y utilicé el posesivo mi
Nada es mío
Ni mi
congoja
Ni su
ladrido
Aunque miro
de este a oeste
No soy el
sol que al fuego
Aunque mi
sangre bulle de calor
Mañana
hederá
Nada es mío
Ni el
camino, ni el destino
︾︾︾
En la tempestad vuela una paloma
Un relámpago
la ilumina
La borrasca
agita su volar
Desde la
ventana la observo angustiado
Mas no es su
destino lo que me inquieta
Es la sombra
que proyecta la gran nube
Es
empecinarme en querer lo que no quiero
Es aguardar
el escampado
Mientras
deseo a toda costa renunciar a toda espera
— ♦ —
∿
Ella es una sierpe amarilla como el cadmio
Evadida del camino, escondida en el rastrojo
Un tenue rayo verde entra en la floresta
Me recuerda a otro ser vivo, a otra ella
¿Qué pensamiento atinar?
¿Qué palabra inocular?
¡Qué esquiva es la quietud!
Qué borbollón, qué desespero, qué
aturdimiento siento
Escucho el crujir de unos pasos que se
acercan, son los suyos, los de ella
Vuelvo al camino a ver y luego miro hacia la
sierpe
Ya ninguna está
Solo el rastro.
— ♦ —
Un muro
Una cerca
Una puerta trancada
Una ventana sellada
Una mentira sostenida
Una maldición con la mirada
Una compasión lastimera
Un amor que fue menos que nada.
o--o
Encapoté mi corazón con tierra árida
Solo el juicio me dicta: estoy sediento
Ni mis vísceras
Ni el polvo
Ni el lodo
Ni la lluvia
Ni la ciénaga
Ni la vida del hombre
Ni un latido
De mi mente emerge un fuego
Una posición ante las estrellas
Se manifiesta un deseo imperioso por el
líquido
¿A dónde parará esta vana ilusión?
A beber tortura
A beber miseria
A beber dolor
Mis manos temblorosas sostienen la tinta y
con ella escribo estos pesares
Mis labios quieren besar y se resecan
Mi voz desea cantar canciones de conduelo
¿Alguna vez acaso tendré sosiego?
¿Qué merecerá esta alma atribulada?
Frutos fermentados de la tierra
Toxinas
Soledad
Bruma
Pasmo.
⦿⦿ ⦿
Ni lo bueno ni lo malo busca el remendado
corazón
Tras la caída solo quiere levantarse con más
vigor
Va a la superficie de las aguas paramunas de
la poza negra
Late con fuerza y con confianza
Está vivo pues da vida
Resbaló cuando iba tras del ser mitad felino
mitad mujer
Y al final la muerte dejó de preocuparle
Salir a flote fue su último y su único impulso
vital
Al hundirse olvidó el abandono
Solo la enjundia y no el llanto
El respirar y no el ahogo
Lo mantienen vivo
— ♦ —
Leñé los bosques húmedos de la aurora
Martillé los ornamentos de marfil de mis
profetas
Prendí fuego a todo símbolo de amor
La convección hendió las hojas de sus cartas
No quise ofender a nadie
La luna y el sol me lo atestiguan
Que soy, que estoy, que padezco
Desengaño
Que solo quise domeñar la fiera
Y antes que ser un necio
Tuve miedo.
— ♦ —
Dios gracias doy
Porque a pesar de no saber tu nombre
Mi ser atribulado no ha vuelto a tremolar
Ni he tenido que invocar a un poder
Que hoy siento extinto
Ni he sucumbido a mi sed del vino y de la
ira.
/\/\/\
Entre las montañas duermo
Un sueño premoniza otro sueño
La enjalma delante de mí jumento
Miro atrás hacia el camino
Hay indicios de mis pasos y otros pasos
Desperdigados por ahí
He dicho
No volveré
Corono una margarita amarilla
Con semillas de diente de león
Es mi humilde ofrenda
A la muerte que viví.
— ♦ —
Antes de ser visto, antes de ser nombrado
El agua del mar ya había temblado
La lluvia que juagó mis lágrimas fue la misma
del todo singular
Los relámpagos que iluminaron mi camino
también lo hicieron con el antiguo marsupial
Herida la zarigüeya vuelve a su madriguera
Retumba la tierra y mi corazón
Fluyo como los ríos y me zambullo en sus
remansos
Al ser uno, soy más.
— ♦ —
Del este se coló un viento suave
Un dedo oculto acarició mi occipital
Sentí en mis venas la creciente de un río
Ranas y sapos saltaron de mi almohada
Cayó granizo sobre el pavimento y escarchó el
cristal de mi ventana
Convulsioné por última vez y pregunté
¿Quién eres? ¿Cuál es tu nombre?
Sálvame de la prisión que me habita
Libera mis instintos rebelados
Suma mi ser a la unicidad del mundo.
— ♦ —
[ ]
Encuadre, apertura, profundidad de campo
Alimento de buitres y ruinas
Tuich, atrapa la luz de la mortecina
Le suda la entrepierna
Perece a su sed de vengar el engaño
Da poder a su humedad y da tristeza
Devora hasta el tremor y la vacuidad
Fui por mieles y encontré aguijones
Y pasaron lunas llenas y lunas nuevas
Inmóvil y callado
Confundiendo cristales rotos con arena
Estiércol con hierba fresca
Una vez consumido no pude sentir más miedo.
— ♦ —
Un nido de
golondrinas en mi tejado
Polluelos
que cantan maravillas al amanecer
Hoy abrí los
ojos con felicidad
El amigo que
hice en las tinieblas se ha marchado
💫 💫💫
La mierda,
la rata y la cucaracha en la alcantarilla
Son polvo de
las estrellas
La oscuridad
del monte y los claros en la canopia
Son
jugueteos de la luz
El retoño de
la hierba y la flor marchita
Me miran a
los ojos afirmando como son la vida y el amor
Mis palabras
cuentan días y cuentan años
Fantaseando
el absoluto sin nombre
Vuelo entre
vórtices bajo las alas del tiempo
Estoy
protegido por el azar y la providencia
Aterrizaré y
yo también seré ese polvo.
— ♦ —
Una mañana
de mayo
Me quebré el
costado de mi pecho
Mientras
veía los cráteres de las gotas al caer
Sobre la
tierra negra
De la
montaña del arcoíris
Mis pies
resbalaron y fui al fango
Gritaron los
robles en estrépito dichoso
Mofaron los
musgos del gran páramo
Con la mano
izquierda me sostuve en una roca milenaria
El dolor en
la costilla me produjo alegría al levantarme
Me sostuve como tirano vacilante
Altivo miré
arriba
Y supe que
nadie más me había visto
ᴑᴑ
El búho de
la vega
Llamó toda
la noche
Con su
misterioso canto
Acompañó mi
vela solitaria
Dio fuerza y
esperanza a mi mañana
Bendijo mi
alma
Rejuveneció
mi ceño
Signó el
camino para un nuevo día
— ♦ —
Por más que
lo intenté
No descifré
su amor
No lo hallé
ni en su olor ni en su aliento
Caminé la
ciudad como si las moles de cemento
Fueran dunas
en el desierto
Surcaba
papeles sueltos
Me
levantaban espantosos cantos
Clamé por el
saber y me dividí en mil fragmentos
Solo uno fue
a dar a la unicidad del universo
Busqué mi
corazón en el añil profundo
Seguí su
latido desde el origen
Vi pequeños
cirros y hebras aleatorias
Me callé, me
ensombrecí
Bebí del
rocío en los finos prados
Y un
murmullo condujo mi mirada
Tun tun
Testigo del
olvido
A decir
verdad, no sé si ha amado
Corazón perdido
— ♦ —
Cuando venga
mi amada
Cantarán
lagartos y cigarritas
Se sumergirá
el sol entre las montañas
El lucero de
la tarde iluminará su sendero de regreso
Atrás
quedarán la herrumbre y el desprecio
Me dará del
amor que yo recibo
Nos cubrirá
el mismo cielo
Con las
bocas besaremos
Con los ojos
enlazaremos nuestra complicidad
Con la nariz
compartiremos el aliento
Con los pies
danzaremos un solo son
Con las
yemas susurraremos ternura en cada tacto
Cuando venga
mi amada seré grato
XXXIII
Miro hacia
el corazón, contemplo la montaña
Spica titila
entre las sombras
Hacia ella
va mi camino protegido
Hoy veo mi
alegría florecer abonada por el llanto
Aquí, desde
otra cumbre, escucho el eco de su voz
---
Sal de la tierra
Que purifica
y quema
Dame la
gracia de permanecer
Único en el
universo
Fin del todo singular
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