Entre el vaho y la niebla

 Fui nadador competitivo durante la infancia, adolescencia y parte de la juventud. Desde entonces no he vuelto a tocar el agua de las piletas a menos que se trate de competir en los juegos deportivos de mi trabajo. Participo en la categoría de 30 a 40 años y hago lo que puedo por no sufrir un ataque al corazón y llegar primero. Cuando entro a las piletas siento un afán por registrar en la cámara esas piletas de los pueblos que me recuerdan cuando pelao participaba  en los campeonatos nacionales .
Como en estas otras ocasiones:
http://casimiroymedialuna.blogspot.com.co/2016/12/en-si-para-no.html
http://casimiroymedialuna.blogspot.com.co/2014/12/flotadores.html
http://casimiroymedialuna.blogspot.com.co/2014/12/reflejos-en-la-piscina.html


 De nadador en muchas ocasiones, salía de la piscina, me quedaba pasmado con la mirada fija extrayendo formas difusas, aberraciones, y movimientos del agua. Esto es un fenómeno que no sólo noté en mi, muchas veces veia compañeros que luego de varias horas y kilómetros recorridos atisbando baldosines, tenían la mirada perdida viendo no se qué.

Ir a las piscinas me pone nostálgico. Los olores son particulares siempre camuflados por el cloro. Desde la vez que volví a las piletas me hice el propósito de registrarlas en imágenes cuadro. Esta es la piscina de Jericó Antioquia.
Los registros son con una cámara análoga fujica y un rollito a blanco y negro bastante trajinado.

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