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Una buena mañana diré que el viaje es otra alternativa para la redención. El rocío de la mañana avisará una nueva flor en mi jardín y sonreiré de nuevo. Como nada nuevo crece de mi, emprenderé otro camino. De esta manera mi mirada quedará impoluta. Y mi espíritu florecerá y, como el espíritu no existe, me regocijaré en la fantasía de ser quién no está, quién no espera ni meta ni armoniosas músicas, ni nada. 


 

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