Desconfío

 Hace rato carezco del deseo de afirmarme. Mi proceso personal y con el otro me ha llevado a decepcionarme de ser humano, del ser humano en general. Que todo me parezca mentira no sé si esconde la ira y la tristeza de estar, de ser, de sentir. Siempre he desconfiado, pero hoy lo soy sin vergüenza y sin vacilaciones. Tanto he traicionado, tanto he mentido que he podido comprender que el otro también lo hace cuando le conviene y sin reparos. El mejor detector de mentiras es otro mentiroso. 

Ahora prefiero no participar en el juego que proponen de tu me engañas yo te engaño. Medito, veo pasar los pensamientos como las nubes al viento y he encontrado un mínimo de percepción del contenido y continente de mi ser, no pido que el otro haga lo mismo que yo, pero ya no creo ni en lágrimas ni en sonrisas. 

Intuyo que de acá no habrá retorno, metamorfoseo,  desconozco en lo que seré...no seré ni un horrible insecto, ni un león, ni un camello, mucho menos un elástico que se estira en el abismo. Cuando menos el filo que corta el elástico, la ceniza que se vuela de la llamarada, una hoja seca que crepita... No sé que quiero ser, ya no quiero ser quien soy. 

Una mujer me mira con insistencia, le devuelvo la mirada y la esquiva, una mujer me espera mientras atiborra sus receptores con dopamina, una mujer dice que me ama y expone su sexo como la carne que desecha el carnicero en el aquel sucio puerto. Renuncio, me rindo derrotado, digo no más a lo que me pidan o esperan de mi. 






Juegos del magisterio municipio de Guatapé, ya no tuve temor de ahogarme en el alcohol, de que se parara mi corazón por el temblor. La piscina es muy bonita. Cada patada, cada brazada fue un desahogo, la posibilidad de liberación de la bestia, una llama que alumbraba la sombra. 

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