Vituperios a un poeta desdichado


 
 
 
 
 
 
 
 
 
A Solina
La loca que dormía sobre cadáveres putrefactos 
de gatos rescatados del sufrimiento 
en la plenitud de su séptima vida.
 

No llegaremos a ser

El hecho
que escribas 
así
y tengas el valor de
llamarlo verso
y que en él
puedas sentirte
águila
viento
hombre
No te hace poeta
Poeta.
 

La escondida

Tintín 
cantan las monedas en tu bolsillo
Las oigo
Debajo de las enaguas de la bella
Hay más señales de las que crees 
Te atisbo de soslayo
caminas orgulloso, desgarbado
presumes unos pantalones anchos y raídos
y tu efectivo está en fundición gris no en plástico.
Yo se que no rebuscas palabras 
eres un viejo y empolvado diccionario
que se fosiliza en un desvencijado anaquel de madera
oradado por el comején y el tiempo.
 

Insustancial

Esa noche, confusa como todas aquellas noches, sentía que debía hacer todo lo que ella me pidiera. Yo, que no concibo amistad entre hombres y mujeres, accedí a quedarme en aquella velada motivado por los celos.  Ella estaba maravillada por unas palabras insustanciales del poeta y dormiría en su tugurio. Me quedé borracho en  un rincón, me abrazó el tedio y dormí. Cuando desperté, ella dormía a mi lado.

Marinilla, Colombia, un día antes que me chiflaran los artistas diletantes

Rana querida, 
Amígdala:
Esto no tiene ni apertura, ni enredo, ni cierre. Confieso que cuando te escribí aquellas cartas no decía más que tristes exageraciones para despertar tu ternura. Charlotte Salomé no se enamoró de mi. 
Se que te has cansado de mis tormentos, pero cuanto gozo atormentarte. No olvides que siempre es tuya la razón porque tuyo es el silencio cada vez que te digo que te amo. 
Si alguna vez has de caminar hasta este rincón, espero que lo hagas con las ancas abiertas. Aunque más bien intuyo que serás como el humo que contamina el aire y que tanto ansío fumar. 
Tu Yo:
La Lacrilla
 

Espejo

A una mirla suicida
Ve a volar pájara que el cielo está gris
Sacude tus plumas y antecede la ventisca
Mis dedos asquerosos te repelen
 
Ve a volar pájara que abajo está el valle húmedo
Y en la tierra la lombriz
Te espero trémulo en el pasto
 
Veo un huevito que se cae de su nido
condenado a no nacer, a no vivir, a no morir
Vuela pájara
que solo quien bien espera
espera el fin.

Cualquiera no podría asesinarte

Es imperativo, es desesperado, es indigno el grito del poeta
Cada vez que pide, y esta sería su tercera vez, que le hagan reventar de amor
Que vuelen a las paredes, a las márgenes, cada trozo de sus vísceras
y que su sangre explote salpicando el hermoso vestido de la sucia vagabunda
que no puede amarlo ni con el alma ni con el cuerpo.
 
Es tanta la fatiga que el infame cae en un renglón 
y a gatas va a sumirse en el lugar del punto y aparte.
Tiembla, pierde la esperanza.
 
Ella, bella la condenada, sin piedad y sin pausa, taja la punta de un lapiz
y se lo clava en los ojos, la lengua y el corazón.
Muere el poeta ahogado en sus propios gritos
es una lástima
como su sangre se derrama.

Entretanto

A la lagartija que vigila mi sueño
Pasan encima mío las desventuras y el afán por las metáforas
Logré ver, traslúcida tu piel, las cucarachas y tus entrañas
Algo demoniaco esconde tu poder de caminar por el techo
Insistes en cantar el canto de los amantes a media noche
Perdiste la cola y yo la esquiva provocación de escribirte un poema.

Medellín, Colombia, un día antes que muriera la principal ilusión

Apéndice mía
y pepita de guayaba:
Ni tu eres Dulcinea ni yo el Quijote para intentar hacerte creer que eres la más bella. Conforme mis percepciones de la realidad se han ido deformando tu has llegado a reconocer cual es tu exacto valor. No necesitas que te consuelen ante los vituperios ni que te reafirmen ante los halagos. No he conocido persona más segura de si misma que tu. A veces me encapricho por amarte y me sumo en una pugna feroz conmigo mismo. Yo quiero poder decir te amo en un acto valeroso.

Tuyo 
La Lacra

La llegada

A la mia
puta vida
De las ruedas que tomó anoche ya no siente los efectos 
Las hojas están llenas de mamarrachos indescifrables
y en esa cabeza solo hay baches de profundos olvidos
Hoy se sentará en una silla, perderá la mirada y se callará el poeta.
 
Pensará en un par de ilusiones bastardas que se mueven al son de tu cintura
y desconocerá lo agreste que es el camino para llegar a ti.
Son pocas las ocasiones en las que tu amor se expresa
Y cuando llegue a tu ambiente, oirá tu grito:
¡¿Otra vez vos?!
 
Ningún dios prueba su existencia,
no esperes que lo haga en ti
mujer.
 

Distinciones

Desde aquella vez que confundí el amanecer con el ocaso
supe que la muerte no es realidad que espera.
Lo primero que murió en mi fue el alma y, al creer que sólo la había perdido,
me desvié del camino de las sombras con el ansia de encontrarla.
Que no se confunda el poeta
en mi deambular no hay ninguna pena
solo me posee el niño que se estremece jugando a las escondidas.
De mi alma, nunca la hallé, nunca supe donde estuvo.
 
Lo segundo que murió en mi fue el sentido
y en su búsqueda insistí en escribir estas líneas,
en abrazar a una mujer desnuda,
y en cargar con culpas.
Fracasé y descubrí que el porvenir es solo esto:
El tun tun de un latido de que se apaga. 
 

El único engaño

Pierdo la rutina
en los días laborales
de tocar mi cuerpo
para olvidar el tuyo.
Sentir mi olor 
ausente de pasiones. 
 
Cuando hace calor
me uno al vacío 
y desconozco tu lealtad
y tu pose auténtica. 
 
Pero
Nada de esta indiferencia
es a causa de mi moderación
da igual que no celebre ni tu alma ni mi vida.
 
Soy arrogante y lo grito 
deseo habitar la renuncia total.
 

Marinilla, Colombia, la tarde en que se marchitaron los pensamientos.

Abandónica,
Muela cordal:
Ya sabía que te ibas a ir cuando hurtaste del jardín vecino aquellas semillas de unas flores secas. Ensoñé muchos años, postrado en esta manía triste, los motivos de tu partida. Esta tarde se hacen realidad las fantasías.
Mientras la luz del sol se cuela por una ventana y ventea frio, canto una canción de punk zombie. Y me tumbo en el colchón recordando tantas veces que te vi pasear desnuda por la pieza. En aquel entonces no me atreví a decirte que te amaba, que no fueras a lo de tu hermana, que durmiéramos un ratico más. 
 
Hoy las plantas que florecieron ya se empiezan a secar, no les queda ni una hojita verde.
 
Tuyo:
Lacra. 

Bonifacia

A
Ti
No es
Mi amor
Tan vagabundo
Errático y tímido.

A
Mi
No das
Presente
Ni luz ni calor
Solo ausencia y dolor.
 
Maga
Ladra
Se agita
Loca te extraña 
A hoy ha intentado tres veces
Hacerse morir, lame su sangre, late a la luna.

Ella
Y yo
Mezquinos de
Resentimiento y
Rabia, esperamos tu regreso
A ella llegó el olvido, a mi un raro rencor.

Lectura de poemas

 A Raiza Clepsidra
Insignificante fue el tiempo en que tardó en podrirse
 
Un poeta llega al tugurio
Los pantalones raídos, la chaqueta colgada,
huele a pudor
acaba de pajearse.

Recién se ha topado
con el cantinero de la penúltima cita
Quien al saludarlo pensó
Esta vez no pagarás con folletos de poemas.
 
Luego de entrar a casa
recordó esa mirada, su pensamiento
"está usted deliciosa" 
y se zampó
otro copa de doble anís.
 
Vigilante ensueña 
la alegre sesión 
que con sus aúlicos tuvo:
 
Que la impotencia
Que la desvergüenza
Que la penitencia
Que la impiedad
 
En la tarde había preparado
un elocuente discurso
como introducción
a los dos versos que leería.
 
El contenedor café bar
estaba a reventar y,
el regocijado habló
De la desdicha
De la quimera
De la vida ineluctable
De la maestra que hace poco le miro el culito, 
Que tan buen lector y
nisiquiera poder echarle un polvito.
 
Va otro doble anís por esos aplausos
por esos versos
escasos de vida
que más parecen carta 
de suicida fallido.
 
Cansado por los aplausos y los versos
quiere dormir el poeta
pero se yergue
acaba de pajearse. 

 

La dádiva oculta

Con el corazón vuelto añicos
corrió a cada uno de los rincones
donde estaban los pedazos
para remendarlo.

Llevó una mano al bolsillo
todavía habían cigarrillos
Puso en una olla café
y esperó mientras fumó.
 
Se rompió la cabeza
al ver las partes de su corazón roto
El, remedo de hombre,
Caviló estrategias
para armar su corazón.

Al tiempo puso
cada uno de los cachitos en su sitio
Usó un pegante de olvido
Y, cuando terminó,
Su tarea tenía un faltante.

Era un corazón incompleto
volvió a buscar
debajo de los muebles
en el pote de la basura
en la olla del café.

Una parte de su corazón se había perdido.
Tal vez ella se lo había llevado.
Y ese pedazo era, justamente,
el que contenía
aquello que llaman alma, amor y redención.
 
Dio igual
Tomó el café
y llevó el corazón 
al vacío de su pecho. 

Medellín, Colombia, el día en que descubrió en si una locura deleznable

Corta de vista
Típica
Ama:

Miro en el pote de la basura lo que he hecho por vos y descanso porque está vacío. Me preguntó el siquiatra que qué estaría dispuesto a hacer  para mostrarte mi amor y quedé mudo. Nada se me hace posible, ni válido para que me amés. Y, además, recuerdo que cada acto de amor trajo más sufrimiento que satisfacción.
Fisgoneé debajo de tu cama, al interior de tus armarios, para maravillarme con tus fantasmas y encontré el real horror. Y vino la celotipia. ¿Por qué me escogés cuando estás en estado de latencia? ¿Por qué parecés disfrutar del dolor que siento? No se hasta cuanto ni hasta cuando podré soportarlo. 
Por ahora tuyo soy,

Lacra 

La única

¿Quieres dormir conmigo esta noche?
Parecía una invitación genuina, inocente.
Y en su lecho olí 
recientes humores
Cuatro hombres, tres mujeres, dos perras
el suyo y el mio.

Pasé la noche como si montara en el circular
Y, después de tantas vueltas y sudores,
La besé en los labios
y le dije: Eres única.

Un día normal

Espera que acabe su vida
Pide a Dios piedad
Y llegue a apagarse sin dolor

Un día normal
Reconoce que solo hay una forma de amar
Vive sus horas en parsimonia y sin tedio
Ansía poder dormir para siempre

Un día normal
Canta canciones pensando en amores idos
Los recuerda sin nostalgia y les escribe cartas
Con el único propósito de no olvidar su nombre.

El mendigo

Implorando la piedad de los transeuntes
Con los ojos perdidos
recordó
Aquellos caminos de las selvas del nordeste
Y esa mirada ponzoñosa que lo dejaría tendido de por vida.

Al borde de la aguja
A la par de las pisadas de los feligreses
se dejó consumir por el suplicio.
Y pasaron inviernos, tristezas, festines,
y cuantas vacuas ceremonias.
 
Solo el sol de mediodia
El agua que del cielo cayó
y la vibora que se arrastró hasta el
Llegaron a colmarlo hasta la muerte.

Marinilla, Colombia, Hoy, Carnaval de disfraces

Respecto a Pablo P
Horroroso gritico de espanto:
Si alguna vez te dije que lo conocía, he mentido. La última vez que lo vi andaba apurado por la calle peatonal. Lo paré, intenté saludarlo, voltió a ver  unos segundos menguando el paso y mirando a ningún lugar. Habló poco, como acostumbra, me dijo que trataba recuperarse de una perversa enfermedad del alma. Y siguió su camino evadiendo toda posibilidad de saber de ti. 
Parece triste, está enjuto el pobre zumbambico.
Horroroso gritico de espanto creo que su deseo de renuncia lo está secando. Ya no tengo idea de quien es, pero es tuyo.

Lacra. 

A flote

Cayó
Sin atisbo de certezas
al agua serena de la ciénaga
Se hundió 
medio metro 
y salió a flote.

Cayó
 La brisa de la mareta
golpeó tan fuerte
que alcanzó a tambalear su sustento.

Y flotó
Permaneció en la superficie del agua
a merced 
de ser arrastrado por la corriente leve
hasta las olas.
 
A la espera
de varias lunas
fue comida
y fue simiente.
 

Unas pocas palabras

Procuro una copa
cuando me ahogo
en la misma emoción.
 
Vacía la botella
llena el alma
en el silencio no encuentro calma
Cuando me suelta ella
vuelvo y balbuceo.

Desinterés
Ira
Abandono
Tres palabras que abrieron tres heridas
que no se sanan.
 

 Alcances

Para qué vivir después de la muerte
si ya estuve en el infierno
de un rincón de mi habitación
acompañado de botellas vacías.

Para qué el alcohol
si lo que me embriaga
es la soledad, la compañía,
y esta puta vida mía.

Para qué la embriaguez
si encuentro más sublime 
el espíritu inalterado,
el deseo de renuncia,
y la renuncia al deseo.

 

Marinilla, Colombia, el día en que, mientras se afeitaba, vio pasar a Jack Torrence en el espejo

Tal vez te parezca hermoso que aquel poeta de tanto esperar a su amada se haya convertido en una margarita. Sin embargo, yo, que te escribo cada cosa, cada pregunta, que se arremolina sobre mi cabeza y me bombardea el corazón, no encuentro bello el acto de esperar. Cada vez que no respondés siento llorar sangre ardiente frente a esta estúpida pantalla. 
Si yo te escribo que he trabajado, que nada me divierte, que me siento aburrido, es para que recordés cuanto extraño aquellos inviernos que pasamos encerrados en la cabaña de la esperanza. Pero de vos no hay ni un "¿ah? vale, que todo vaya bien por allá" de respuesta. Y procedés a bloquear toda posibilidad de intercambio, algo así como quién dice ¿Qué querés? ¿Quién sos loco?
 
Tuyo,
 
Lacra
 

A cualquiera

Las palabras no resuenan en mi
No alivian
No estremecen
No hacen brotar la espera
 
Cualquiera ha leído estas letras
Cualquiera puede hacerlas suyas
La pena
El dolor
La vacía quimera del poeta.
 
Es una rutina inútil
la de aquel condenado
que a nada llega
Nada tira
Nada pare
Nada entra
Ni salmo
Ni canción
Ni corazón siquiera.
 

Patas de chivo

Yo: Lacra
llegué acá
rescatado de un naufragio
en un mar de nautas ahogados.
 
Asistí por información y por ayuda
agotado de ser el actor principal
de la primera felonía.
 
No comí el fruto prohibido
No asesiné a mi hermano
No traicioné a mi soberano
Pisé las uvas.
 
Yo: Lacra
Curioso entre muchos
Ocioso del tiempo
Hombre animal
No se amar y no he sido amado.
 
Yo:  Lacra
Pisé las uvas.
 

 Sentidos

¿Escuchas el canto de las chicharras en el fondo oscuro de la selva virgen?
¿Ves inflarse las ranas en el estanque cuando su canto no te deja conciliar el sueño?
¿Persigues el aroma de las ciclantáceas buscando frescura en el calor del monte?
¿Acaricias el suave pelaje de tu cachorra para olvidar un día de amor difícil?
¿Pruebas el nectar de las flores de tu jardín?
Intuyes que el poeta se ha marchado.

Marinilla, Colombia, primera búsqueda infructuosa del diccionario de los amantes

Adenoides:
 
Esta esquela es poca cosa para que tengas algo más para alimentar tu hoguera. Poco a poco se llena de tormentos los recuerdos de tu abrazo. Mis hojas solo contienen balbuceos, fallidos intentos de asir el cómo tu amor me determina. 
Si esto es amor, es angustia loba que me debora insaciable y que baila sobre mis huesos y mi carne derramada. A menudo me pregunto ¿Para qué te busco en mi pensamiento? ¿Para qué imagino tu calor junto al de mi cuerpo? ¿Para qué me declaro tuyo?
 
Lacra.


Misterio resuelto

Y caminé y caminé por los senderos de los Andes
Tomé atajos entre cafetales y plataneras
Mi iniciativa era huir del tiempo
¿A dónde se perderán mis pasos?
 
En un riachuelo encontré el frescor bajo el sol del mediodía
Y me postré ante Dios desconociendo la palabra voluntad
Escapaba de las últimas palabras que me dijo
Amor, Amistad, Compañía, Abandono
 
Mis ansias se desbordaron y perdí toda la noción del espacio
Supe que llegaba a la renuncia final cuando quedé sin visos de cordura
Y ahí lo vi
Entre el follaje de mil verdores
Amarillo como el solo
Imponente pedazo de estrella
Enraizada en esta tierra. 

El

El poeta dice ser
amante vergonzante
de la muerte.

Ingenuo
Aun cree
que es mujer.
 
Que lleva guadaña a sus espaldas
viste chiros ajados
y es huesuda su estampa.
 
No sabe el,
pero si lo veo se lo diré,
que yo si lo vi una única vez.
 
Está a la orilla del río
Y solo eso diré
porque después
vino la niebla,
el fuego incendió la tierra
y, luego,
no más que penumbra ha habido. 

Deducción

Ella me ama
A mis caricias, la negligencia
A mi atención, la indiferencia
A la noche que caminé hasta su morada, el repudio

Ofrecí tristeza a su tristeza
Dolor a su dolor
Esperanza a su esperanza
 
Y
A tanto de esperar
Supe que allí 
Estaba otro.
 

Marinilla, Colombia, noviembre 27

Llueve hace varias noches. Bajo la luz de penumbra de este cuarto, escribo. Hace varias lunas que no salgo, pero hoy bailé las canciones que me acercaron a ti. Ya me bebí un par de meses y tengo en mi boca el sabor amargo de haber fumado un ron. 
Augusto ha  montado un restaurante  y me ha pedido que te lleve a probar los platos. No quiero verlo, ni quiero sortear miradas. Esas extrañas cosas que suene climbing up the hills y te recuerde. Tengo miedo a vivir, a morir, a tener tanto miedo.
Dudo
Tuyo
Lacra.
 

Anhelo

Te oí reir 
y dejé de llorar.
 
Te vi 
Con esa sonrisa
como constelación 
de Sirio y Canopus
Con esa mirada dulce
que trasluce el ambar.
 
Con la boca
quise beber licor
de tus fosas glúteas.
 
Te vi salir
con un andar
saltón y desprevenido.

Y pensé
ojalá muriera
talvez así
vendrías a llorarme.

Pocas ambiciones

No ensueño una deriva en el Paraná
No quiero ser el remolque de las hormigas
No imagino siquiera ahogarme en el Orinoco
No creo en la identidad.
 
A lo sumo aspiro 
a tu último beso
A una bala en la sien
en la esquina del barrio
A un cuchillazo
en una discusión entre beodos
A una caída involuntaria
del piso diesiocho.
 
En el aire 
no estaré aquí
el ahora será eterno
y mi alma
será ceniza. 

Marinilla, Colombia, La noche en que Buen Amigo se perdió

Bella
Sin Igual
Sin Ley

¿Y si asumo que la voluntad de cualquier ser está muy por encima de mis deseos y dejo abierta la puerta que da a la vereda y a la noche?
¿Y si reconozco que nunca podrás amarme como amaste a aquel que escogió sus pasatiempos y sus sueños de prestigio por encima de ti?
¿Y si niego el vaticinio de aquella gitana del parque de Itagüí que decía que tu morirías primero que yo?
¿Y si sigo sin creer que ese chillido es de muerte sino de un audaz intento por preservar la vida?
Mi poesía no verá la luz porque ni es una ni es otra, pero es tuya.

Lacra.


La sala de espera

Una niña besa a su madre
besa a su padre
señala el color verde
juega con aritos acuáticos.
 
Un poeta concibe la idea de Dios
entre esencias elevadas
y existencias ajenas
está enfermito el pobre.
 
Un desdichado 
se sienta en un rincón
acaricia su pena
sabe que si hay algo más
está en su interior
 
Un tramoyero 
ha emergido de quien sabe donde
para escenificar la espera
disuadir las protestas. 

Una señora roja
no ha parado de alardear
de su último viaje
coge turno 
para la sala de diagnóstico. 

 

Entrerrios

En la hora más oscura de la noche
miró hacia atrás
lo enterneció el olvido.

Se dijo: "acá no volveré"
Calló y cogió camino.
Tuvo ganas de llorar
en la esquina de la casa 
de la puerta verde.
 
La densa niebla
lo devolvió al presente
Sus manos apuradas
buscaron atarearse
las escondió en el abrigo
caminó sin querér llegar.
 
Una imagen imposible
Una pulsión 
Un deseo
de vivir una eterna noche
por el alba 
fue abatido.

Último esplendor

En la biblioteca
que ayer fue carcel de mujeres
recién 
exterminan la carcoma.

Luego de la muerte del director
la sala de teatro cerró sus puertas.
Hoy han montado contenedores
de cocteles y comidas rápidas.

En mi piel
tu recuerdo
se extingue
lentamente. 

Marinilla, Colombia, noche del hastío

Ranita
y Arlequín:
 
Acabo de escuchar tu voz grabada en un viejo aparato reproductor, leías: 
"Para mí sólo un grande, un profundo
y, ah, con qué felicidad, infecundo cansancio,
un supremísimo cansancio,
ísimo, ísimo, ísimo,
Cansancio…"
Quedé en silencio, cada tanto las luces de los camiones cargados de verdura iluminan el cuarto, escucho el mujido de una vaca en el potrero de al frente, un alcaraván perdido vagabundea la vega, un currucutú canta perchado. Caen grandes gotas sobre el techo, se escuchan truenos sin centellos. Las lagartijas silban en el jardín. 
Estoy en esta orilla de la cama y parece que no hubieran pasado años desde la noche en que pereció lo que viviría por nosotros.  Derrotado, extraño tu llanto. Tuyo.
 
Lacra. 
 

Unción

Saltó una visión poética
Desde una oscura grieta
Del vacío cuántico
Tan aparentemente frágil
Qué es difícil 
No preguntarse
Por la ternura.
 
Una visión con patas
Con corazón
Con piel.
 
La luna se refleja en su lomo
las flores la acarician
las moscas merodean su boca.
 
Yo me acerco
La miro detenido
La olfateo
Mientras su piel
Se unge de veneno.
 

Lágrima

Un destello enfría mi alma
Brota de los cantos de tus párpados.
Es luz que alumbra
lo que murió en tu vientre.
Es sal que seca mi tierra.
Es tu oscuridad serena.
Es mi sentir adormecido.
Es necesidad de olvido.  

Marinilla, Colombia, El último trago

Amiga:

No necesitas más de mis promesas porque ni las cumplo, ni te interesan.  Nunca he pensado mucho ni muy bien. Del último trago te puedo decir que me aniquiló por completo. La derrota me ha hecho ver más claramente mi estulticia, mi indignidad, mi falta de tino. 
Con lo poco que me queda recojo estas letras y las pongo en el vacío del corazón que socavaste.

No te digo salud, adiós.

Lacra. 

Nada

A la única victoria
Para vos
Para el poeta
El vacío
El silencio
El abismo
La pena
La condena.

El castigo

La palabra dicha y no dicha
La inmensidad
La guerra
La ceguera de quien no escucha
La piel fría de quien amó
La soledad del tirano
Tu ausencia.

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