Haz de mi

Un desastre total 

Un reguero en la mesa

Un desorden de cama

Un cuarto no disponible para la limpieza, 

Seamos amantes en la estela de la eclíptica. 


Habita mi corazón como una anacoreta

Ampárame en las lloviznas de noviembre  

Ámame con las fuerzas que te quedan de los coletazos del Kraken de mi profundo abismo 


En los días sin ti hago vanos esfuerzos por olvidar que te amo, por ejemplo:

Menosprecio tu abrazo y vuelo hasta donde no hay luz ni calor, atravesando la densa bruma de la soledad 

Imagino tu encanto en los humores de otros amantes, les pongo nombre. Los empiezo a querer más que a mí y pienso, con toda razón prefiere su tiempo junto a ellos. 


He llegado a amarte tanto como amo a la selva virgen

Tu muerte es mi mayor temor 

de la melancolía, me salvas. 

Para alejar el olvido, me haces el amor  

En tus ojos ya las vi, se deslizaron a tus pepas ámbar las verdades primigenias. 


Me atrapas, me sometes, me cautivas, me das rodeos, cómo si mi amor fuera una amenaza a tu libertad, a tu voluntad, a tu deseo . 

Soy enfermo, estoy enamorado, me siento libre. 

Renuncio a la totalidad del deseo y me concentro en el extraño verbo del origen. 


Jugué con los 400 conejos para evitar las noticias de la última noche de walpurgis, y ensoñé que de los infinitos objetos que hay en el mundo solo uno ansía ser amado por ti

Te miro, río. Un abejorro liba una verbena. El agua parece endulzada con panela. Vi un delfín rosado como los momentos de amor que jamás soñamos, que jamás tuvimos. 


Dos lustros y medio tardamos en comprender que somos amantes sin futuro, no tenemos porvenir porque solo nos podemos ver en el presente, a él nos hemos entregado. Somos amantes sin pasado, pero con una historia que seduce a los cupidos postmodernos, no la narramos porque no nos vincula lo que sucedió, solo nos une el presente, a él nos hemos entregado.


Con las yemas exploro tu ombligo, saltan temblorosas en los baches de tus vellos, llego al lunar del lado izquierdo de tu panza e inquietas juegan extasiadas como las antiguas selenitas. Mis labios se acercan a tus pómulos y tomo el aguasal de tus ojitos miel, bebo vida, me revitalizo. Tiemblo de temor y no importa ser el loco que ha bebido de quinientos aguardientes. Estamos juntos, sin espera, sin tiempo. 



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