Un recuerdo que sentí en las venas

 

Si he de juzgar por la forma como se me contó la historia, todo pasó muy rápido. Se liberaba de la explotación y el trabajo arduo en los escarpados farallones solo si huía de las balas. Fue en la década de 1940. Al llegar a su destino, ya sabía vivir. Murió en Medellín. Es lo único que se. 


 

¿Cómo podría conocer su historia particular si de ella solo tengo el color de la piel, de la sangre y de los ojos? Fui a su pueblo a buscar miradas, que mi madre me había dicho que eran como la mía, y deambulé las calles observando y sintiendo que ella tampoco era de este pueblo, ni de esta nación y mucho menos de esta historia. Pues su pueblo, su historia y su nación hacen parte de un pasado más complejo. Una diáspora oculta si se le quiere poner un nombre. Una historia que no se narra con palabras, sino con los infinitos tonos del color marrón. Mezclas encarnadas del elemento primario. 


 

Si miro bien, en mi está esa mezcla, ese color y ese destino. Opera cómo ideal el valor cómo enfrentó su vida, constituye mi imposición moral, tan sólo si supiera a ciencia cierta como fue, no tendría la sensación de seguir un espejismo, mas, por hoy, es suficiente. Solo reconozco una palabra: vitalidad, un valor: vigor, un estar: en movimiento. No sé si esa manera de vivir sea atribuible a la forma o a la esencia. Me tiene sin cuidado. Esto lo pude descubrir cuando, años atrás, busqué la quietud y me sumí en un torbellino del que casi que no puedo salir. Ahora nado en la superficie. 


 

Voy rápido y con fuerza, no me interesa ni el dolor ni el sufrimiento, se que son como las nubes al viento, no me importa la torrente ni las turbulencias, se que soy como la espuma. 


 

Pero si la historia no sé narra con palabras, si estoy seguro que no hay fechas, ni registros ¿Por qué esta búsqueda mía? 


 

Me siento a la sombra de los Samanes y veo mi antebrazo. Vibra mi sangre en la plenitud de la esencia y se que existo. Veo el entramado de las ramas de estos árboles y es el mismo de mis venas. El ritmo de la resistencia de mi abuela por vivir se ha vuelto mío, cada una de mis partes tiene un trozo de ella.






 Estas fotos se tomaron en el marco de los juegos departamentales del magisterio en Ciudad Bolívar Antioquia, la primera semana de julio del 2025. 

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